Una marcha silenciosa recorrió parajes de los Pirineos, escenario de antiguas luchas, y se detuvo cinco veces, una por cada bala que mató al luchador social tzeltal Juan Vázquez Guzmán.

Jean Pierre Petit Gras

 marcheFrancia. El pasado primero de mayo, una extraña columna anduvo durante siete horas por las empinadas sendas que rodean el antiguo castillo de Roquefixade, en el Pirineo francés. Un paisaje hermosísimo, con gargantas por las que corren ríos impetuosos, con bosques de abedules, hayas y abetos, con aristas y vistas impresionantes a las cumbres nevadas. En este territorio, hace 800 años tuvieron lugares terribles batallas de campesinos y caciques locales, tachados de herejes por Papas y reyes de Francia, contra las tropas invasoras enviadas por éstos en el marco de las cruzadas contra los albigenses. Hace poco menos de 70 años, otros combates encarnizados se protagonizaron aquí por parte de guerrilleros republicanos españoles, aliados con la resistencia francesa, frente a las tropas paramilitares del régimen del mariscal Pétain y los cuerpos de élite nazis de la ocupación alemana.

La extraña columna de este 2013 la formaron unas 30 personas con el rostro cubierto por un pasamontañas o un paliacate. La marcha silenciosa se detuvo cinco veces. Cinco veces, explicó el poeta Serge Pey, por las cinco balas paramilitares que acabaron con la vida de Juan Vázquez Guzmán, asesinado por orden de los malos gobiernos de Chiapas y de México porque defendía, junto a sus compañeros de La Sexta, la tierra y el territorio indígena de San Sebastián Bachajón y las cascadas de Agua Azul.

marche2En cinco ocasiones se leyeron poemas, todos ellos para expresar el apoyo de la gente del lugar a la resistencia del pueblo wixárika contra la traición por el despojo de sus tierras sagradas. Los pasamontañas simbolizaron un claro homenaje a las comunidades indígenas zapatistas de Chiapas y al EZLN. Algunos de los paliacates lucieron consignas escritas por los ejidatarios de San Salvador Atenco: “FPDT: la tierra no se vende, se ama y se defiende”.

La marcha siguió un recorrido en forma de caracol. Una espiral que buscaba dibujar, a través del espacio y del tiempo que los separa, una misma esperanza, una misma lucha por la tierra, la dignidad y la libertad.

Fuente: Desinformemonos.

Publicado el 6 de mayo de 2013

 

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