7 de octubre de 2012 ·
Fotografía donde aparece Patishtán esposado a su cama en el hospital.

Fotografía donde aparece Patishtán esposado a su cama en el hospital.

MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- La familia del indígena chiapaneco Alberto Patishtán Gómez, considerado preso político por activistas de derechos humanos, denunció que éste se encuentra esposado en el Instituto Nacional de Neurología “Manuel Velasco Suárez”, donde mañana será operado de un tumor en el cerebro.

Gabriela Patishtán, hija del profesor tzotzil, entregó a Proceso las fotografías en las que se muestra al indígena sujeto a la cama.

“A partir de ayer (viernes) lo tienen esposado día y noche aunque los mismos médicos nos dijeron que tenía que estar tranquilo, en las mejores condiciones, en reposo suficiente, preparado para su cirugía. Pero hicieron todo lo contrario porque lo tienen esposado”, denunció en entrevista en la Ciudad México.

La joven dijo que en el hospital –aduciendo “medidas de seguridad”– no permitieron el ingreso de la familia y sólo la dejan entrar a ella.

“Cuando lo vi en la cama me pidió que buscara ayuda, que le tomara fotos para que diera a conocer la injusticia, lo inhumano de lo que le están haciendo y la indignación”, indicó mientras esperaba el horario de visita.

La liberación de Patishtán ha sido exigida al gobierno por “La Otra Campaña”, el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales así como intelectuales que consideran que el suyo es un caso emblemático de la violencia gubernamental que se ejerce en Chiapas.

Consideran que ha purgado durante 12 años una pena injusta en distintas prisiones del país por el asesinato de siete policías que no cometió, y que en realidad fue condenado “por motivos políticos” a 60 años de cárcel.

Patishtán anteriormente permaneció en Chiapas esposado a una cama de hospital por seis meses. Por lo menos en tres ocasiones ha estado en huelga de hambre en la cárcel con otros compañeros y varias veces en ayuno para demandar el reconocimiento de su inocencia.

Desde hace cuatro años comenzó a padecer graves problemas de la vista pero recibió una deficiente atención médica.

“Empezó con molestia en los ojos, iba perdiendo la vista, pedía atención médica dentro del Cereso pero pasó casi un año para que le dieran atención. En Tuxtla Gutiérrez, donde estuvo seis meses internado y donde según le estaban haciendo los estudios. Nos dijo el doctor que tenía glaucoma y llevó tratamiento. El año pasado cuando lo llevaron al Cefereso de alta seguridad de Guasave (Sinaloa) se agravó muy rápido por el ambiente o el aislamiento”, detalló la hija.

En poco tiempo perdió 20% de vista. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos solicitó al Estado mexicano medidas cautelares para el preso, como tener un médico de confianza. Gracias a esa disposición y los estudios independientes del nuevo médico, se detectó que tenía un tumor en el cerebro.

“Él es ministro de la iglesia, toca el teclado, no puede ni leer. Si no se intervenía lo más pronto posible y pasaba más tiempo perdía la vista a lo mejor irremediablemente. Fueron tres años de negligencia, creyendo que tenía glaucoma. Como su vida estaba en peligro pedimos el traslado a Neurología; llegó el sábado”, explicó la familiar.

Se sabe que la pérdida de la visión es a causa de un tumor cerebral que le oprime el nervio óptico.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación está por revisar la legalidad de la sentencia que Patishtán recibió.

Anuncios