Nos reconocemos en Patishtán y Sántiz López; sufren por nosotros: John Holloway

El capitalismo, sin lugar para la humanidad, afirman europeos en una carta de solidaridad

Hermann Bellinghausen

Periódico La Jornada
Sábado 16 de junio de 2012, p. 20

Ola tras ola de protesta por la liberación de Alberto Patishtán y Francisco Sántiz López, carta tras carta llegando de cada parte del mundo, nos reconocemos en ellos, reconocemos que están sufriendo por nosotros, expresó el pensador y catedrático universitario de origen irlandés John Holloway al sumarse a las demandas de la segunda semana mundial por la liberación de los dos presos indígenas de Chiapas, el primero adherente de la Otra Campaña, y el segundo base de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Por su parte, también Gustavo Esteva, articulista de La Jornada, sostuvo: Pathistán lleva más de 10 años en una cárcel injusta. No podemos cerrar los ojos y alzarnos de hombros, agregándolo a la larga lista de los presos políticos, ni tranquilizarnos al pensar que Francisco Sántiz sólo ha estado seis meses en prisión. La cárcel de estos dos compañeros tiene que pesar sobre nosotros como si fuera nuestra propia cárcel. Porque lo es.

La lucha de los indígenas por su libertad es impresionante, escribe Holloway en una carta para los presos; es la de todos los que soñamos todavía que puede haber un futuro, una vida digna. Su encarcelamiento es simplemente otra manifestación de que el capitalismo no tiene lugar para la humanidad.

El sistema actual “es una agresión constante, una máquina de destrucción que busca destruir todo lo que no se subordina a su lógica de dinero, que se opone a la lógica de la ganancia, pero no lo logra porque hay gente como Alberto y Francisco que dicen ‘No’, que no lo van a aceptar”. Millones más no lo vamos a aceptar, pues estamos con ellos en la cárcel y para que respiren y vivan, para que nosotras y nosotros respiremos; vivamos, tenemos que tumbar las paredes de los calabozos de Chiapas, los calabozos del mundo, el sistema-calabozo, concluye Holloway.

A su vez, Esteva anunció desde su rincón oaxaqueño que suma el corazón, la esperanza y la energía a estas exigencias de libertad: Tenemos que romper las rejas en la cabeza que llevan a pensar que cambiando allá arriba algunas cositas o personas todo va a arreglarse. Y luego tenemos que romper las cadenas que aún atan nuestras manos y pies y nos impiden ponernos en marcha a la conquista de nuestra autonomía en cada pedazo del mundo que nos toca vivir. Sólo esas autonomías, afianzadas en cada lugar y enlazadas solidariamente en todas partes nos permitirán salir del calabozo.

En mayo, durante la primera semana de lucha mundial, grupos e individuos de todas partes del Reino Unido hicieron llegar cartas a la embajada mexicana en Londres por correo, fax, correo electrónico, y hasta de mano. Para iniciar la segunda semana de lucha, los grupos solidarios demandaron una respuesta, la cual, muy característicamente, fue que no había nadie en la embajada que pudiera contestar las preguntas. Personal de la legación sugirió llamar el próximo lunes.

Los grupos británicos también divulgaron un mensaje solidario de organizaciones de Turquía: Vemos a todos los que luchan por la libertad en el mundo, como nuestros compañeros. Hacemos un llamado a todos los rebeldes que tienen el fuego de liberación en sus corazones y que son de Atenas, Amed, Chiapas, Gaza, Toronto o Seattle. Ustedes no están solos, hay personas en otras tierras luchando también.

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